Por: Carlos Arbía
El ministro de Economía quiere sumar poder: en Hacienda
cubrió numerosos puestos con gente de su confianza y apunta a lo mismo en los
entes de recaudación y seguridad social. Las distribuidoras de energía también
están en su mira.
Parte de la gestión de Axel Kicillof en los próximos días
estará centrada en cubrir puestos en el Palacio de Hacienda y en otros
organismos del Estado (por ahora vacantes), para acrecentar el poder que ganó
desde que quedó al frente del Ministerio de Economía, el 20 de noviembre del
año pasado.
Un funcionario de Gobierno que sigue muy de cerca los
movimientos de Kicillof comentó entre sus colaboradores que "desde que
asumió en su nuevo puesto, Axel pasó de tener 70 a 140 funcionarios en áreas
claves, en particular en las relacionadas con la política económica".
Dirigentes políticos y empresarios creen que, en el intento
de radicalizar el modelo, Kicillof seguirá
sumando poder y más cajas de recaudación: aseguran que apunta a las
distribuidoras de energía eléctrica (Edenor y Edesur) y a organismos como la
ANSES y la AFIP.
En el caso del ente de seguridad social trascendió que hay
una fuerte interna entre Kicillof y el Director Ejecutivo del organismo, el
economista Diego Bossio, por el manejo del plan de viviendas. La pelea es por
unos 300.000 millones de pesos que tiene la Anses en activos financieros
depositados en el Fondo de Garantía y Sustentabilidad (FGS).
En tanto, en la AFIP, luego del mal momento de Ricardo
Echegaray con su accidentado viaje a Brasil, aumentaron los rumores sobre un
cambio de mando. En diciembre, el tándem Kicillof - Capitanich le sacó al
actual titular del ente el manejo de la Dirección Nacional de Aduanas al
nombrar allí como directora a la ex interventora del Indec, Beatriz Paglieri,
quien reemplazó a María Siomara Ayeran, una funcionaria de la total confianza
de Echegaray. El ente recaudará este año una suma cercana al billón de pesos.
Kicillof comenzó a sumar poder en abril de 2012, luego de la
estatización de YPF y con la aprobación de la "Ley de Soberanía
Hicrocarburífera", que le otorgó plenos poderes para manejar la política
energética.
Prueba de ello es que el funcionario ha logrado nombrar en
el Estado a muchos de sus compañeros del Colegio Nacional Buenos Aires, de la
Facultad de Ciencias Económicas de la UBA y del Centro de Estudios Para el
Desarrollo Argentino (CENDA) que fundó en 2006 junto a sus amigos Augusto Costa
y Cecilia Nahón; el consejo de redacción estaba constituido por los economistas
Nicolás Arceo, Mariana González y Javier Rodríguez, a quienes Kicillof designó
en puestos claves en el Gobierno, junto a un grupo de economistas cuyas edades
van de los 32 a los 42 años.
El ministro prácticamente copó el Ministerio de Economía, el
Banco Central, el Banco Nación, la Casa de la Moneda, las empresas de energía
del Estado como YPF, CAMMESA y ENARSA y nombró a mucha gente en los directorios
de empresas privadas y bancos donde la Anses tiene participación accionaria.
Además figura como director por el Estado de las empresas que más facturan en
la Argentina como YPF y Siderar, del Grupo Techint.
Kicillof y La Cámpora ya controlan la caja de varias
empresas del Estado: en YPF nombró al economista Nicolás Arceo, quien es
director y monitorea el área de finanzas de la
compañía para controlar los movimientos del CEO Miguel Galuccio y su
CFO, el ex Merrill Lynch Daniel González.
El ingeniero entrerriano es considerado por Kicillof como
uno de los funcionarios más brillantes del gobierno nacional. Por eso no se
debe descartar que en el futuro Galuccio conduzca una especie de ministerio de Energía y Minas -ideado por
Kicillof- muy similar al de Brasil, que controla toda la política energética y
también la minera. Esta sería también una forma de sacarle más funciones al
Ministerio de Planificación Federal.
En CAMMESA (Cámara del Mercado Mayorista Eléctrico),
Kicillof nombró al joven abogado camporista Juan Manuel Abud; en ENARSA, a Juan
José Carbajales, otro abogado de la agrupación kirchnerista; en el Banco Nación
designó en el directorio a la camporista Cecilia Fernández Bugna; en tanto que
en la Casa de la Moneda colocó a Esteban Kiper como vicepresidente.
En el Ministerio de Economía (Mecon) Kicillof nombró como
viceministro al joven Emanuel Álvarez Aguis y como subsecretaria de Mejora de
la Competitividad a Mariana González; como secretario de Finanzas designó al ex
director del BCRA, Pablo López, que fue su alumno en la UBA.
El que hasta el momento mantuvo su puesto y no pertenece a
La Cámpora es el secretario de Hacienda, el ex cavallista Juan Carlos Pezoa,
encargado de seguir la recaudación y los
gastos a nivel nacional.
El ministro de Economía aún debe cubrir puestos claves en la
subsecretaría de Financiamiento y en la Dirección de Crédito Público. La gran
duda es qué ocurrirá con la Unidad de Reestructuración de Deuda a cargo del ex
ministro y ahora embajador en el Comunidad Europea Hernán Lorenzino, porque la
misma todavía no tiene presupuesto asignado.
En el Banco Central de la República Argentina, Kicillof
nombró a Germán Feldman para ocupar una de las diez sillas en el directorio.
Sin embargo su intención es designar a otro director, ya que con los nuevos
nombramientos todavía falta cubrir un puesto.
El titular de la cartera de Hacienda ya les aclaró a las
nuevas autoridades del BCRA que en la medida que lo crea necesario asistirá a
las reuniones del directorio, como lo
hacía en los tiempos de Mercedes Marcó del Pont.
Desde que asumió como ministro, el poder de Kicillof se
extendió a la secretaría de Comercio Interior y Exterior, donde colocó a su
amigo Augusto Costa en lugar de Guillermo Moreno. En el Ministerio de
Agricultura ubicó como secretario de Emergencia Agropecuaria al economista
camporista Javier Rodríguez (experto en temas del campo y a favor de la
desojización), con la intención de que monitoree al ministro Carlos
Casamiquela; en esta función, el hombre de confianza de Kicillof maneja una
caja $500 millones.
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